Las civilizaciones de Mesopotamia.
Los pueblos de Mesopotamia carecían de fronteras naturales para protegerse. Por ello, sufrieron constantes invasiones de pueblos semitas, indoeuropeos y asiáticos.
El espacio geográfico.
El espacio geográfico de Mesopotamia se ubica entre los actuales países de Iraq, Siria e Irán. Se pueden dividir en tres zonas:
1) La zona alta. Antiguamente llamada Asiria, se ubica en el norte de Mesopotamia. Se caracteriza por ser montañosa y desértica, con escasa vegetación y suelo semiárido, apta solo para la cría de ganado menor como las cabras.
2) La zona media. Denominada también como Akkad o Babilonia, se encontraba en el centro de Mesopotamia en el punto más estrecho entre el Tigris y el Éufrates. se caracterizaba por sus grandes llanuras fértiles, con suelos aptos para agricultura y una vegetación compuesta por arbustos bajos y palmeras.
3) La zona baja. Llamada Sumer, comprendía el área ubicada al sur de Mesopotamia. Se destacó por tener un clima desértico, con suelos llanos fértiles y pantanosos, aptos para la agricultura. Las riquezas de los suelos cercanos a los ríos atrajo a diferentes grupos humanos desde al año 8000 a. C. Estos primeros pobladores cultivaron plantas como trigo, uvas higos, y aceitunas e inventaron canales de riego para conducir el agua a los cultivos.
Hidrografía.
Los ríos Tigris y Éufrates nacen en la montaña de Anatolia, en lo que hoy es la actual Turquía. Luego bañan los territorios de Siria e Iraq y, finalmente, se une en una zona pantanosa conocida como Shatt-el-Arab, donde forman un solo río que desemboca en el golfo Pérsico.
Las inundaciones afectaban la zona en dos periodos cada año. En época de verano, las nieve de las montañas se derrite, lo cual causa que el nivel de los ríos aumente y que, por lo tanto, haya inundaciones. Esta misma situación se vivía en los meses de marzo y mayo, cuando es las épocas de lluvia. Las inundaciones arrastraban un sedimento arenoso rico en nutrientes, llamado limo, que fertiliza la tierra y la hace apta para el cultivo.
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Hidrografía.
Los ríos Tigris y Éufrates nacen en la montaña de Anatolia, en lo que hoy es la actual Turquía. Luego bañan los territorios de Siria e Iraq y, finalmente, se une en una zona pantanosa conocida como Shatt-el-Arab, donde forman un solo río que desemboca en el golfo Pérsico.
Las inundaciones afectaban la zona en dos periodos cada año. En época de verano, las nieve de las montañas se derrite, lo cual causa que el nivel de los ríos aumente y que, por lo tanto, haya inundaciones. Esta misma situación se vivía en los meses de marzo y mayo, cuando es las épocas de lluvia. Las inundaciones arrastraban un sedimento arenoso rico en nutrientes, llamado limo, que fertiliza la tierra y la hace apta para el cultivo.



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