La Revolución francesa
La Revolución francesa de 1789 es uno de los acontecimientos más importantes de la historia moderna. Este evento estableció nuevos parámetros para el gobierno de los Estados, basados en la igualdad de todas las personas ante la ley, la soberanía popular y la conformación de un gobierno republicano.
Las transformaciones producidas por la Revolución trascendieron las fronteras de Francia y se convirtieron en el modelo de otras revoluciones ocurridas en América y Europa durante el siglo XIX.
La sociedad francesa a finales del siglo XVIII.
Durante el siglo XVIII, Francia era una de las principales potencias europeas. Estaba organizada como una monarquía absolutista, encabezada por el rey Luis XVI. Con casi 24 millones de habitantes, Francia era el país más poblado del continente y tenia varias colonias en América.
Como ocurría en la Edad Media, la sociedad francesa estaba dividida en estamento sociales, entre los cuales se presentaban grandes diferencias. Los estamento más importantes eran: La nobleza, el clero, y el estado llano o tercer estado.
La nobleza estaba conformada por tres grupos: La nobleza de espada, que tenia un origen militar y provenía de familias reales tradicionales. La alta nobleza de toga, de origen burgués títulos nobiliarios gracias a vínculos matrimoniales con la nobleza tradicional. La baja nobleza, la cual no percibía rentas como las dos anteriores pero disfrutaba de privilegios como tener tierra y no pagar impuesto.
El clero se dividía en: El alto clero, que estaba compuesto por los hijos menores de las familias nobles y poseía grandes extensiones de tierra. El bajo clero, que estaba compuesto por personas procedentes del Estado llano que muchas veces vivían en un estado de miseria.
El pueblo llano o tercer estado incluía todas las demás personas: La burguesía, que era cada vez más importante. Como no vivía en el campo, no pagaba tributo a la nobleza y había adquirido una gran riqueza, pero no podía acceder al poder político. El campesinado, que era el grupo más numerosos y vivía en condiciones de pobreza. Su capacidad para influir sobre la sociedad era muy escasa.
Fuente bibliográfica.
Libro: "Los caminos del saber", sociales 8°. Editorial Santillana. 2013. Pg. 122.
Pagina web: www.santillanaplus.com.co
El descontento social.
El sistema estamental basado en el privilegio y la desigualdad ante la ley, dividía la sociedad francesa. A mediados del siglo XVIII, el 10% de la población, integrado por la nobleza y el clero, controlaban el poder político, era dueño de la mayoría de las tierras y tenían diversos privilegios como la exención de impuestos y un trato preferencial ante la ley.
Por su parte, el estado llano, correspondiente al 90% restante, sostenía con su trabajo y sus impuestos todas las cargas del país. Esto generaba un descontento creciente entre la población de menores recursos.
La crisis de 1789.
A comienzos de 1789, en Francia se presentaron graves problemas económicos y políticos que aumentaron el descontento de la población con el gobierno y el sistema estamental en el cual vivían.
Se agudizó la crisis económica, que era constante desde 1780, La crisis afectaba especialmente los precios de los productos como el pan y el vino. Esto golpeó fuertemente a los sectores más pobres, puesto que tenían que pagar más por los alimentos que consumían diariamente. Por eso, se creó un clima de rebelión del pueblo contra:
1) El clero, por el diezmo, un impuesto que se pagaba a la iglesia.
2) La nobleza, a la que se acusaba de especular con el trigo, es decir, alterar su precio voluntariamente para aumentar las ganancias.
Se agravó el déficit fiscal, que aumentó por los gastos de la guerra con los rivales europeos de Francia y de la Guerra americana, ya que el gobierno francés había apoyado con dinero la Independencia de las Trece Colonias. Con todo, la causa profunda del déficit estaba en que los privilegiados no pagaban impuestos, por lo que todas las cargas caían sobre la burguesía y los campesinos.
Se presentó una crisis política, ya que el rey Luis XVI fue perdiendo apoyo entre el pueblo llano, que veía que las reformas no avanzaban, y entre los privilegiado, que temían perder poder ante el poder ante el avance de las ideas ilustradas. Además, la imagen de los reyes era cada vez peor, pues se echaba el déficit a sus gastos excesivo y su vida lujosa. Los burgueses estaban descontentos porque, a pesar de su creciente poder económico, carecían del poder político.
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